SONETOS FEBRERO 2011

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 6

Plegaria errónea

 Redímeme del cáliz del olvido;

si en otros del suplicio es medicina,

yo exijo reincidencia a aquella espina

que aguda me recuerda que he querido.

 

No alivies a mi pecho del crujido,

poniéndole a su estrépito sordina,

que el corazón retumbe con inquina

y sea un estertor cada latido.

 

No envíes nuevos besos a mi boca,

que no ha de enarbolar otra bandera

que aquellos labios por los que suspiro.

 

Y si piensas, Señor, que se equivoca

esta plegaria mía, considera

que por haberla amado, yo respiro.

 

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SEMANA 7

rosa inerte

 De piel a piel recabo pareados,

de labio a labio, de noche a madrugada,

de los pies de tu cama a tu almohada,

del infinito a instantes mal contados.

 

De pena en pena curso doctorados,

de sol a sol me eclipso en tu mirada,

de luna a luna, de calma a marejada,

navego sin timón por los pecados.

 

De norte a sur acepto tus secretos,

de vida en vida juego con la muerte,

sangrando soledad por mis sonetos.

 

Así, de par en par, latiendo fuerte,

mi corazón exhibe sus secretos

y se hace entre tus manos rosa inerte.

 

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SEMANA 8

Necio

Quiero hacer de la noche algo tan bello

que olvides la amenaza de otro día,

que cada estrella sea tuya y mía

hasta exhalar el último destello.

 

Quiero orbitar la curva de tu cuello,

medirte en sueños-luz y apostasía,

forzar la plenitud con la osadía

de rasgar tu tenaz séptimo sello.

 

Quiero inhumar al Dios que te prohíbe

al fondo de la fosa del desprecio,

por consagrarme en ti de mil maneras.

 

Yo quiero ser el necio que te escribe,

el necio que te pinta… un simple necio

que no quiere escapar de tus caderas.

 

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SEMANA 9

AL Despertador

 Tu severa constancia es una herida

abierta en lo mejor de la ilusión;

te obcecas en tu aguda indiscreción

con furia de campana enloquecida.

 

Si por tu empeño el sueño se hace vida,

a tu tic tac le falta corazón;

aun respetando lo útil de tu acción,

no me hago a tu diaria sacudida.

 

Fugaz protagonista en la deshora,

el rítmico pulsar de tu latido

el mundo material lo infravalora;

 

tu esencia no es el tiempo, es el sonido,

no empeñes tu virtud en dar la hora:

tu gloria es lo pugnaz de tu alarido.

 

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