SONETOS OCTUBRE 2011

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 40

 

Corrientes hipertensas

 

Las noches curvan en su fragua lenta

la recta trayectoria de los días,

como tus labios y tus apatías

tuercen mis besos en feroz afrenta.

 

En tus ojos, corriente turbulenta,

encallan mis escasas simetrías

y estrello mis promiscuas fantasías

en tu casta actitud de cenicienta.

 

Tengo el alma atrapada en un osario,

en la boca el sabor de mil ofensas

y en el vientre la espina de una flor.

 

En las manos dos cruces y un calvario,

por las venas corrientes hipertensas

y en el pecho el estigma de un amor.

 

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SEMANA 41

 

Piedad

 

¡Piedad, manumisión!, gritan mis dedos

al cómitre implacable de tu tacto.

¡Telón! ¡Por caridad, un entreacto

que calme estos rigores tan acedos!

 

¡Un alivio fugaz!, rezan mis credos,

al ardiente metal de tu contacto.

Mas sé que ambos rompemos ese pacto,

tú con tu perversión, yo con mis miedos.

 

No escarbes en la llaga de mi anhelo,

dale tregua al conflicto de mi boca

y anuncia una amnistía sin ambages.

 

No me hagas, con tu cruz, ganar el cielo,

que no es mi corazón cristal de roca

y no sabe pagar tales peajes.

 

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SEMANA 42

 

Organismo débil

 

Tengo a la muerte tan enamorada

que cada noche vela mi tristeza,

y cada aurora es casi una proeza

conseguir que se bata en retirada.

 

Tengo la pena mal disimulada,

cien mil dudas buscando una certeza,

una rabia de gran delicadeza,

la indefensión, la angustia, casi nada.

 

Soy organismo débil, con humores

que alternan entre fiebres y placeres;

insípido festín de algún gusano.

 

Soy inexperto en cielos y en amores,

percutido de ausencias y mujeres;

soy, en fin, parangón de ser humano.

 

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 SEMANA 43

 

Triste galeote

 

Soy planeta sin luz, estrella oscura,

poeta transmigrado en monigote,

torero que ha empeñado su capote

por pagarse una escueta sepultura.

 

Burdo esqueleto sin encarnadura,

encadenado y triste galeote

sin la esperanza de que algún quijote

me dé la libertad con su locura.

 

Con corazón y vista en cabestrillo,

el alma multiherniada y varicosa

y el estro en humildad, de tapadillo,

 

lanzándole, en plegaria silenciosa,

su estúpida canción sin estribillo

a una musa irascible y sediciosa.

 

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SEMANA 44

 

Segismundo cobarde

 

No me venció la noche, pero puso

una neblina densa en mi mirada;

no hice jamás de mi morrión celada:

quijote cuerdo, bachiller iluso.

 

Atisbo de poeta, tan confuso

que paga su derecho de pernada

a la verdad desnuda y descarnada,

como cualquier sanchopancista al uso.

 

Segismundo cobarde que no arroja

mas que su libertad por la ventana,

volviendo a sus cadenas voluntario.

 

Y que en su celda pírrica deshoja

sueños y realidades con desgana,

de su vivir mansueto y subsidiario.

 

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