SONETOS JUNIO 2012

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 24

 

Círculo vicioso

 

Me despierto. Recién resucitado,

el día es un enorme precipicio

que alardea ante mí, día del juicio

del que vengo saliendo condenado.

 

Sucias horas de luz que mi costado

horadan con su clónico suplicio,

por dar el corazón en sacrificio

al ara del crepúsculo morado.

 

La Luna, con coléricos reproches,

que cuartean su vieja porcelana,

censura los inútiles derroches

 

que elevan a la náusea la desgana.

Y nuevamente el vivo de mis noches

lo embota el esmeril de la mañana.

 

*/*/*/*/*

 

SEMANA 25

 

A solas

(A Pablo Neruda)

 

A solas con mis malas intenciones

van mis ansias de ti, descontroladas,

a echar su cuarto y su mitad a espadas

por invadir tus últimos rincones.

 

Propongo compartir claudicaciones,

mil y una canción desesperadas

y veinte veces veinte galeradas

de poemas de amor y decepciones.

 

A solas, con la urgencia de tenerte

llagándome del vientre a la pupila,

voy de un verso a un espejo, mendigando.

 

Neftalí triste, herido ya de muerte,

ruedo de mi caribdis a tu escila

en mi isla negra, a solas, navegando.

 

*/*/*/*/*

 

SEMANA 26

 

Poema preso

 

Esa mirada que entre gris y ausente

destila luz de tierra prometida,

acerca los misterios a la vida,

y colma de futuros el presente.

 

Esa roja promesa tan ardiente

que ha de mostrarse apenas sugerida,

del ala de un sombrero protegida,

esbozo es de un total evanescente.

 

Y tras el ala, bisectriz de anhelos,

hay una plenitud de medio beso

que cita bocas desde la barrera.

 

Y tras los ojos, apartando cielos,

hay un poema que, entre azul y preso,

algún día saldrá de una chistera.

 

*/*/*/*/*

 

SEMANA 27

 

Paréntesis

 

Hoy la pérfida y pánfila ruleta

se ha parado en un ángulo impreciso,

aguja al fin, me clava su conciso

punzón de tiempo y asco en plena jeta.

 

Desoyendo el tic tac, la bayoneta,

con el metal oscuro de su inciso,

ha rasgado el ansiado paraíso

de una noche sin fiebre de poeta.

 

Y el paréntesis de la duermevela,

entre el sueño agitado y una rima,

regurgita tu imagen en mi lecho.

 

La náusea, buitre gris, me sobrevuela

y el regusto a mujer se me echa encima

como un disparo hirviente en pleno pecho.

 

*/*/*/*/*