SONETOS SEPTIEMBRE 2012

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 37

 

De pronto

 

De pronto el tiralíneas del futuro

trazó una recta que en ti desembocaba,

qué soberbio ese trazo que alineaba

lo perfecto y lo cabal con lo inseguro.

 

Surgió la luz del planeta más oscuro,

pujó la vida por ver si retrasaba

su trágico destino, subió una octava

su grito más enérgico y más puro.

 

De pronto todo me cupo en una mano,

lluvias y volcanes, viento, hielos, lava;

y sonó mi voz como un trueno lejano.

 

De pronto pude llorar como el bordón

de la guitarra que más desafinaba.

Y de pronto Dios tenía corazón.

 

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SEMANA 38

 

oigo el grito del mar

(A Rafael Alberti)

 

Oigo el grito del mar que me reclama

y las voces del dios que llevo dentro,

mi tiempo y mi lugar aquí no encuentro,

me enerva el escenario de este drama.

 

Atado al horizonte de mi cama,

tengo alma y corazón en desencuentro

y la espesa aridez de tierra adentro

abrasa mis sentidos con su llama.

 

 Yo ya no aguanto más, amigos míos,

permitidme que escape de este erial,

dejadme alas y velas desplegar,

 

que huyendo de tormentas y bajíos

y bruñido de brisas y de sal

me vaya eternamente a navegar.

 

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SEMANA 39

 

Por piedad

 

¿Qué rimaré mañana con locura,

cuando pierda el sostén de tu delirio?

¿Con qué sonrisa acudiré al martirio

sin la ingravida cruz de tu cintura?

 

¿Cuál será la razón de la tortura,

que me consuma lenta como un cirio?

¿Cómo evitar que el brillo de ese lirio

no rechace a un alma tan oscura?

 

Y ruego compasión que no merezco,

el sesgo del dolor me tambalea.

Pido poco y ofrezco lo que sea.

 

Ya sé que suplicando me envilezco,

mas cambio orgullo, pompa y dignidad

por un beso, aunque sea por piedad.

 

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SEMANA 40

 

 

Sé de un lugar al borde del abismo

donde acuden los cuervos a picar

en mis venas, proclives al gozar,

esa droga letal del optimismo.

 

Sé de un dolor cercano al paroxismo,

que hace su ronda en cada despertar.

Sé de un imbécil que pretende amar

en su puesta de largo de cinismo.

 

Sé de un bloque de mármol sin tallar

que esconde dentro el alma que me evita,

sé que hay un no por cada margarita.

 

Sé de un morirse aun antes de reinar,

de una boca que nunca ha sido mía

y sé que sólo sé que te quería.

 

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