SONETOS NOVIEMBRE 2012

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 45

 

Naturaleza muerta

 

Me escapo en bellos trenes al ocaso,

pongo a volar las ganas de morir,

invierto en laberintos sin salir

del poderoso embrujo del fracaso.

 

Pierdo luz y sonrisa a cada paso,

le gano al mar la espuma del sufrir;

derrotado, me dejo seducir

por la risa suicida del payaso.

 

Voy dejando mis labios y mis manos

en objetivos lábiles y vanos

y en insípidos labios de cristal.

 

Como si el dios fecundo de la rima

derramara su esperma por encima

de mi alma estéril como pedernal.

 

*/*/*/*/*

 

SEMANA 46

 

Encono

 

Constreñido en el pecho se hace encono

el atisbo fugaz de haber amado,

cruel destello que al fin ha sublimado

el supremo final del abandono.

 

Sinfonía cordial fuera de tono,

duda y dolor, poeta enamorado,

perfecto pecador, rey desterrado

que cambió medio beso por un trono.

 

Lanzo amarras, arrío el horizonte,

me permito una laxa esclavitud

y elijo condenarme a la indolencia.

 

No vendo el corazón ni me echo al monte,

me recojo, desnudo, en mi ataúd

y reniego otra vez de la existencia.

 

*/*/*/*/*

 

SEMANA 47

 

Siete heridas

 

Ronco lunes de inercia contagiosa;

el martes, segundón y figurante;

miércoles disidente y arrogante

de esdrújula armonía poderosa;

 

jueves volátil como mariposa,

fugaz, antecesor y equidistante;

viernes ladino, turbio, diletante,

de faz oscura y alma licenciosa;

 

sábado sugerente y perfumado,

de equívoco perfil, afrancesado;

y domingo melancólico y esquivo,

 

terminal, decadente y desahuciado:

siete heridas que llagan mi costado,

siete heridas que sangran porque vivo.

 

*/*/*/*/*

 

SEMANA 48

 

Me pregunto

 

Me pregunto qué cambiará en el cielo

cuando le pongo nombre a alguna estrella

y qué huracán podrá borrar la huella

perniciosa que estampa el desconsuelo.

 

Me pregunto si habrá dioses de hielo

que fundan al calor de una doncella

y si siempre que un ángel se querella

escogerá las alas para el duelo.

 

Me pregunto si vivo a contrapelo,

si me obceco en ensueños o si velo,

Me pregunto si habrá alguna botella

 

que derrame unas gotas de consuelo.

¡Pobre pez que colgando del anzuelo

aún se pregunta dónde estará ella!

 

*/*/*/*/*