SONETOS NOVIEMBRE 2012

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 45

 

Naturaleza muerta

 

Me escapo en bellos trenes al ocaso,

pongo a volar las ganas de morir,

invierto en laberintos sin salir

del poderoso embrujo del fracaso.

 

Pierdo luz y sonrisa a cada paso,

le gano al mar la espuma del sufrir;

derrotado, me dejo seducir

por la risa suicida del payaso.

 

Voy dejando mis labios y mis manos

en objetivos lábiles y vanos

y en insípidos labios de cristal.

 

Como si el dios fecundo de la rima

derramara su esperma por encima

de mi alma estéril como pedernal.

 

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SEMANA 46

 

Encono

 

Constreñido en el pecho se hace encono

el atisbo fugaz de haber amado,

cruel destello que al fin ha sublimado

el supremo final del abandono.

 

Sinfonía cordial fuera de tono,

duda y dolor, poeta enamorado,

perfecto pecador, rey desterrado

que cambió medio beso por un trono.

 

Lanzo amarras, arrío el horizonte,

me permito una laxa esclavitud

y elijo condenarme a la indolencia.

 

No vendo el corazón ni me echo al monte,

me recojo, desnudo, en mi ataúd

y reniego otra vez de la existencia.

 

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SEMANA 47

 

Batir de corazones

 

Los solemnes quejidos de la noche,

el perfume de cuerpos en combate,

la espuma de ese músculo granate

que se prende en mi pecho, como un broche.

 

El vértigo, el silencio y el derroche

evitan que la muerte se desate;

no se aplaca el amor con un empate:

o la dulce victoria, o el reproche.

 

Suavidad de unos labios complacientes,

la música de crespos almidones,

la Luna deshonrando nuestras frentes

 

con su luz y sus malas intenciones.

En la calle el susurro de las fuentes,

en el aire un batir de corazones.

 

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SEMANA 48

 

Por ti y para ti

 

Por ti que aún te aplicas poesía

en esa llaga abierta de la vida,

para ti que mantienes encendida

en sublime oración a la herejía.

 

Para ti la silente algarabía

de un soneto, tenaz causa perdida,

que en tus manos respira por la herida

casi mortal de la misantropía.

 

Para ti que has sabido deshojar

los placeres prohibidos de Cernuda.

Para ti que has salido a navegar,

 

arropada de versos y de pánicos

la triste noche inmensa de Neruda

que naufraga en tus ojos oceánicos.

 

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