SONETOS DICIEMBRE 2012

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 49

 

Poeta viejo

 

Poeta desnortado y dolorido

que en búsqueda de su última trinchera

se alivia de pasado y primavera,

de catervas de logros sin sentido.

 

Poeta nocturnal y corroído

de dudas y distancias, que no espera

ver brotar en su estéril sementera

un corazón que arriesgue su latido.

 

Ser de ausencias, de lastres, de vacíos,

implicado hasta el alma en naderías,

corrompido hasta el hueso; destructivo,

 

su bagaje espectral de desvaríos

lo empujan al cilicio de sus días.

Ser de luto y de noes, un ser…… ¡¡vivo!!

 

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SEMANA 50

 

En peligro de verso

 

Tiembla, duda, persigue y desespera

de lograr esa gloria a la que aspiras;

convierte la verdad en mil mentiras

y engaña con certezas a cualquiera.

 

Desnuda tu alma ante una calavera,

reconoce en cuartetos que suspiras

por dos ojos que sueñas más que miras

y un amor imposible en bandolera.

 

Lucha a muerte por un beso furtivo,

condénate por un buen adjetivo

y no cargues la pluma de razón,

 

que oficio de poeta no se entiende

si la herida del alba no sorprende

en peligro de verso al corazón.

 

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SEMANA 51

 

Consuélense

 

Ya baja la moneda. Cara, pago.

Y tú desde la cruz ganas de largo.

Brindo y apuro el trago más amargo

y me envuelvo en mi día más aciago.

 

Errante, como Dido sin Cartago,

quiero honrar al amor y, sin embargo,

soy sicario que besa por encargo,

soy marino y sin navegar naufrago.

 

Pasen y vean, toquen y comprueben,

metan el dedo al fondo de la llaga,

tal vez mi humillación les satisfaga.

 

Acérquense, consuélense y renueven

su fe con la mayor desgracia ajena,

mi gran dolor mitigará su pena.

 

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SEMANA 52

 

Pues sí, Señor

 

Pues sí, Señor, soy todo lo que ves:

de escasa fe, pero sobrado en duda,

perdóname, por tanto, que no acuda

a hincarme de rodillas a tus pies.

 

Ya sé que tengo el alma del revés,

tal vez por eso no pretendo ayuda

que no provenga de mujer desnuda

con quien firmar gozoso un do ut des.

 

Ya ves, Señor, que no tengo remedio,

soy insolente, terco, pecador,

y siempre entre la Gloria y el Amor

 

prefiero de unos labios el asedio.

Escojo lo finito, lo cercano

y cambio lo divino por lo humano.

 

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SEMANA