SONETOS AGOSTO 2013

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 32

 

Mariposa errónea

 

Mi frágil corazón, loca burbuja,

en pompas de jabón se desbarata,

tenue cartón, sutil hoja de lata

que al roce de un amor se desdibuja.

 

Ingenuo perdedor que siempre puja

por quien más le desprecia y le maltrata,

como un globo suicida y escarlata

que va buscando el beso de una aguja.

 

Músculo frágil quiere guarecerse

en el refugio sólido del pecho,

por no ir a desbocarse entre tus manos.

 

Músculo propenso a envanecerse

y es mariposa errónea que, de hecho,

acaba trasformándose en gusanos.

 

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SEMANA 33

 

Pobre Luna

 

La Luna deja un rastro de hojas secas,

tal vez sueña ser árbol y las pierde,

cambiando vieja plata por el verde

que hilarán primaveras en sus ruecas.

 

La Luna está jugando a las muñecas,

tal vez quiera ser niña,  que recuerde

la infancia que no tuvo y le remuerde

las entrañas estériles, resecas.

 

Pobre Luna, yo sé que lo que añoras

es ir dejando huellas por la arena,

y soñar niños, árboles y besos.

 

Pobre Luna que sufres y no lloras,

que anhelas en tus noches mi condena:

el ir notando el peso de los huesos.

 

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SEMANA 34

 

El corazón y yo

 

Ciñámonos al hecho –dijo un día

mi músculo cordial, protocolario-,

a ti y a mí nos mata el calendario;

amor eterno, ¡vaya tontería!

 

Somos fugaces, lábiles –porfía-.

De qué piensas hacerme fiduciario

a mí, que ni siquiera en el osario

he de dejar constancia. ¡Qué ironía!

 

¡Despierta de una vez, recapacita!

¡Carpe diem, disfruta la función!

Y yo, en silencio, mientras él me grita

 

rebato tan pragmática opinión:

"Voy a seguir soñando, tú palpita,

que alguien vendrá que te haga corazón".

 

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SEMANA 35

 

A Alberti (3)

 

Navegante de mares encrespados,

hay mil rumbos de sal y cicatrices

en tus versos que tienden sus raíces

hacia cielos de fértiles pecados.

 

Juglar de marineros y soldados,

de vírgenes y castas meretrices,

de arcángeles con alas con varices,

de pampas y destierros perfumados.

 

Caminante por sendas luminosas

de espumas y de ejércitos de olas

en pie de guerra al son de caracolas,

 

en pie de paz a lomos de las rosas.

Hoy la arboleda hallada del dichoso

acoge entre su sombra tu reposo.

 

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