SONETOS ENERO 2014

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 01

 

Quise

 

Quise escupir al Cielo algún reproche.

Quise perder al juego del amor.

Y robarle a la Luna el resplandor,

encendiendo mil soles cada noche.

 

Quise ser usurero del derroche.

Quise ser tu seguro corruptor.

El paso y paso atrás de tu ecuador,

sentirme más humano que fantoche.

 

Quise empatar en todas nuestras guerras

sin el as en la manga del tramposo,

y volver del suicidio victorioso.

 

Quise comprar a Dios por cuatro perras

y regalarle el alma a una ramera.

Quise ser y no fui. Tal vez lo fuera.

 

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SEMANA 02

 

Audiencia

 

Yo que acopio en silencio soledades

espero el grito de tus ojos ciertos,

yo que sufro la sed de mil desiertos

aguardo sinuosas tempestades.

 

Yo que, de vanidad en vanidades,

siempre soy el más ciego de los tuertos,

escondo corazones encubiertos

tras la alambrada de las libertades.

 

Sí, yo que me deshago en laberintos,

rechazo paraísos terrenales

y llevo por bandera los instintos,

 

pido audiencia a tu boca disidente,

te presento mis parcas credenciales

y busco tu refugio incandescente.

 

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SEMANA 03

 

El beso

 

El beso se hizo piedra, primitivo,

decoró con su rojo indecisiones,

inauguró olvidadas tentaciones

y fue bautismo de Jordán lascivo.

 

Jamás podré olvidarlo, porque vivo.

Hay pechos que revientan de emociones,

hay besos que no atienden a razones,

cadenas que liberan al cautivo.

 

Y el fuego, como aquél de Prometeo,

obviando a la conciencia inoportuna,

dio vida a los consejos del deseo:

 

—Escúchame, Manuel, no te resistas,

no impidas que tu boca se haga luna

y orbite por esferas imprevistas.

 

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SEMANA 04

 

A Alberti (2)

 

Lloraba Cádiz como no sabía,

brotaban las biznagas con crespones,

sangraban soleares los bordones

de las guitarras de tu Andalucía.

 

Y allá en el Puerto de Santa María

hay espectros por todos los rincones

que roban de los rotos corazones

la vida que les dio tu poesía.

 

Mas ángeles domados por tu brida

te llevan al confín del Universo,

para cambiar sus alas por un verso.

 

Vuelve la calma a descoser la herida

y sueño que despierto y me repito:

yo en mis penas y en la mar un grito.

 

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