SONETOS JULIO 2014

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 26

 

Indefensión

 

Tropieza a cada paso con la vida,

se ríe sin recato de sus penas,

le conmueven, en cambio, las ajenas:

experto en callejones sin salida.

 

Defensor de cualquier causa perdida,

le corren soledades por las venas

y le llagan el alma las cadenas

que tienen la esperanza sometida.

 

Malvive en sus absurdos universos

multiplicando loco por sincero,

perdiendo el corazón a la ruleta.

 

Herido en la cuchilla de los versos

le falla la trinchera de un te quiero.

¿Dónde estará el refugio del poeta?

 

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SEMANA 27

 

La noche a veces

 

La noche siente bien lo que yo siento

y esgrime solidaria mis razones,

se apena de mis burdas pretensiones,

llora estrellas y sangra sentimiento.

 

La noche acude a veces con un cuento

y consigue que alumbren ilusiones,

me reta con procaces tentaciones

y yo abjuro y reniego… mas consiento.

 

La noche, que se empaña con mi aliento,

se hace cristal herido por mi dedo

donde enhebro en silencio mis no puedo.

 

La noche a veces, como escualo hambriento,

con colmillos y escamas de carbón,

hace presa en mi frágil corazón.

 

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SEMANA 28

 

Yo era

 

Yo era aquel muchachito que reía,

que huérfano de padre y de padrinos

no solía arrojar en los caminos

miguitas, por volver donde partía.

 

Yo era aquel que proclive a la herejía

se pasó de jesuitas a agustinos

y casi cayó en brazos jacobinos

por quitarse el olor a sacristía.

 

¡Cuántas veces en las bifurcaciones

de mi vida frenética y farsanta

he cogido la mano equivocada!

 

Pero nunca dejé que mis canciones

se pudrieran sin voz en mi garganta,

por mucho que me hiriese su estocada.

 

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SEMANA 29

 

¡Quién se acuerda!

 

Quién se acuerda del verde de las hojas.

Quién, de aquellos dos ojos sin pasado.

Quién, del beso que apenas esbozado

se estrenaba de amores y congojas.

 

Quién recuerda las manos aprendices

abrasadas al tacto de unos senos.

Quién se jacta de ya no echar de menos

que le sangren algunas cicatrices.

 

Quién se acuerda lo lejos que el futuro

parecía en aquellas madrugadas

que se embozaban de emociones fuertes.

 

Y ahora sólo sé que estoy seguro

que de noche, emoción y enamoradas

me separan dos siglos y mil muertes.

 

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SEMANA 30

 

No quiero

 

No quiero enajenar mis soledades,

tan mías, tan clavadas en mis sienes,

que prefiero un abismo de desdenes

a esas falsas y espurias amistades.

 

No quiero defender mis dos verdades,

pues son tan vulnerables a vaivenes

que hoy libres y mañana son rehenes

de mis dudas, mis miedos y maldades.

 

No me gusta juzgar ni ser juzgado,

ni dar ni recibir ningún consejo,

ni rezar, ni implorar, ni arrodillarme.

 

No me arrepiento del peor pecado

y me asquea mirarme en el espejo

pues nunca he soportado el confesarme.

 

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