SONETOS OCTUBRE 2014

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 40

 

Cuéntales

 

Cuéntales que yo arranco las raíces,

que desafino en notas imprevistas,

que deshago suspiros en aristas

agudas como oscuras cicatrices.

 

Y háblales sin miedo de deslices,

que acaban en inútiles conquistas,

suplicando a usureras prestamistas

la náusea de sus noches infelices.

 

No temas que lo niegue, pues admito

cualquier degradación que con orgullo

presumía hasta haberte conocido.

 

Desde ese día, mi mayor delito

es desear con ansia un beso tuyo,

el beso que jamás has consentido.

 

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SEMANA 41

 

Perdonen

 

Perdonen, ¿ése es mi corazón?

lo digo porque late demasiado,

su tictac no era antaño desbocado,

palpitaba con más moderación.

 

Este que ahora hierve de ilusión,

que bate desmedido mi costado

cuesta creer que sea aquél ajado,

apenas de mi pecho polizón.

 

Aquel que con sordina, pechiquieto,

pasaba por amores de puntillas

para no despertar a la ilusión.

 

Toca hoy su fortísimo alegreto,

brotan por sus arterias maravillas

y anuncia a cañonazos su pasión.

 

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SEMANA 42

 

Amigo mío

 

Tiene gracia la cosa, amigo mío,

juegas a ser feliz y estás llorando,

pretendes entereza y vas sangrando,

simulas plenitud y estás vacío.

 

Presumes primaveras y el estío

abrasa un corazón cálido y blando.

Al sol del desamor se están secando

las aguas caudalosas de tu río.

 

¿Por qué quieres sufrir en soledad,

si todas tus tristezas son tan mías

que supura tu herida en mi costado?

 

No te das cuenta de que la amistad

es compartir dolor más que alegrías.

Es saber que me tienes a tu lado.

 

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SEMANA 43

 

Tiranía

 

Como ese rayo que al bajar del cielo

se va a buscar en el cristal del mar

la espada fulgurante de su par

por conseguir rival digno de un duelo.

 

Así arrastrando orgullo por el suelo

me obceco en la estrategia del llorar

tratando inútilmente de encontrar

rival con quien batirme en desconsuelo.

 

¡Qué lúgubre la noche en que no pude

recordar tu mirada y tu sonrisa

y devino en desorden la armonía!

 

¡Qué pérfida la muerte que no acude

puntual cuando más se la precisa

convirtiendo el vivir en tiranía!

 

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