SONETOS FEBRERO 2015

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 6

 

CON UN ADIÓS

 

Con un adiós pretendes acabar,

¡con un pequeño adiós!, con media vida.

¿Crees que con tan tenue despedida

mi corazón se puede conformar?

 

Qué humillante que pienses rebajar

por la puerta trasera tu salida.

Que pueda esta locura desmedida

en fuego de artificio terminar.

 

Da la cara, grita sin ambages

que se ha muerto el amor. ¡Viva el amor!

Y sal con la cabeza bien erguida.

 

Recházame de frente, no rebajes,

quitándole importancia, mi dolor.

¡Y empapa bien tus dedos en mi herida!

 

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SEMANA 7

 

 Déjame

 

Déjame que me hunda, afortunado,

en la verde laguna del olvido,

traicionando con rabia lo que he sido:

un idiota que sólo te ha adorado.

 

Déjame que apostate de un pasado

viscoso, aterrador y corrompido,

que me arranque del pecho lo vivido,

que escupa de mis labios lo besado.

 

Y que puedan volver a acariciar

mis manos una piel que no las queme.

Déjales a mis ojos contemplar

 

las serenas orillas de otro mar,

y perder esa angustia del que teme

no poderse de nuevo enamorar.

 

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SEMANA 8

 

Quien quiera huir de la vida

 

“Quien quiera huir de la vida... un paso al frente.”

Y yo, cobarde, nunca me atreví.

Con miedo al avanzar, retrocedí,

asiéndome a un vivir tan deprimente.

 

¿Para qué ha de latir inútilmente

mi pobre corazón después de ti?

¿Para qué respirar, si te perdí?

¿Por qué, Dios, no me hiciste más valiente?

 

¡Por favor, con lo fácil que sería…!

Les ruego pusilánime a mis manos.

Mas ni una ni otra cogen el puñal.

 

Y así voy consintiendo día a día,

con la pena y olvido tan cercanos,

que tu recuerdo me haga tanto mal.

 

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SEMANA 9

 

YA NO

 

Ya no seremos nunca más futuro,

ya son más los recuerdos que las metas,

se hincaron de rodillas los cometas

y se asoma mi estrella al claroscuro.

 

Con pedazos de infierno prematuro

he colmado mi pecho y mis maletas;

mi alma se desangra por las grietas

que el tiempo cinceló con su conjuro.

 

Cual palacios comidos por la herrumbre,

ruinas ya en el solar de mi memoria,

quedaron los recuerdos tan atrás,

 

que no queda rescoldo de esa lumbre.

¡Cómo ha podido pretender la Gloria

el que se sabe barro y poco más!

 

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