SONETOS MARZO 2015

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 10

  

A MIS TRES HIJOS

 

Abre tu alma, me dijo el otro día,

engastado en miradas el consejo,

aquel que desde el fondo del espejo

dispuso envejecer a la par mía.

 

Me extrañó esa exigencia en quien sabía

qué parte era real y cuál reflejo

del pretencioso y mínimo aparejo

que mi alma impertinente sostenía.

 

–Pues lo que ves y muy pocos secretos,

que a voces se desgranan en sonetos,

–le dije– más o menos soy así.

 

Por tres veces la Gloria he conjugado,

tres trazos de futuro esperanzado

que es lo mejor que quedará de mí.

 

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SEMANA 11

 

PIEDAD

 

¿Por qué, Señor, no puedo ser el dueño

de su risa y su aliento, realmente?

Y me dejas tenerla solamente

en la materia líquida del sueño.

 

¿Por qué, si lo que pido es tan pequeño,

y el trueno de mi rezo tan ferviente,

Tú me ignoras hierático y quiescente,

haciendo oídos sordos a mi empeño.

 

No sé cuál habrá sido mi delito...

tal vez haber amado demasiado.

Si es así, confesando tal pecado,

 

acato el cruel castigo y solicito

que si no he de tenerla de verdad

no dejes que la sueñe. ¡Ten piedad!

 

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SEMANA 12

 

Miradla

 

Me encanta echarme besos a la espalda,

qué gozo abandonarme y compartir

la mágica aventura del vivir

absorto en el revuelo de una falda.

 

Y en esos remolinos de giralda

dejarme la razón y el porvenir,

juzgarme, condenarme, ir a morir

alegre, como vuelo de guirnalda.

 

¡Miradla y sucumbid! ¡Que encalle el Mundo!

¡Que salten sus cansados engranajes,

y no vuelva a girar sin su permiso!

 

¡Detente corazón de vagabundo,

desecha la ansiedad de otros paisajes

sabiendo que has llegado al paraíso!

 

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SEMANA 13

 

biografía

 

Soy tripadre, viajero y cuarentón,

me gusta el ron y la mujer morena,

el Caribe, la salsa y la verbena,

Quevedo, Lorca, Lope y Calderón.

 

Aún canto sin miedo una canción

cuando quiere arañarme alguna pena.

Fácil presa de cantos de sirena,

de la noche y de su depravación.

 

Como Wilde, venzo toda tentación

cayendo sin dudarlo entre sus brazos,

y arriesgándome a cruel condenación.

 

Pero tengo intocada la ilusión

de llevar hilvanado de flechazos

y con tizne de verso el corazón.

 

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