SONETOS ABRIL 2015

Autor: Manolo Berriatúa

SEMANA 14

  

El rejón de una mirada


Tu dúctil cavidad de bosque umbrío

da frutos en sazón y puñaladas,

retumbo de mil bocas silenciadas

por un tropel de besos de trapío.

 

Añil fatalidad de escalofrío,

que acota las estrellas a horcajadas,

perfuma primaveras arraigadas

en la crisis feraz de su extravío.

 

Yendo en busca de soles me encandila

tu sima de penumbra rutilante,

y me apura, ¡por fin!, de una tacada.

 

Pues no creo en mujer que no mutila,

que no se lleve tu alma por delante

prendida en el rejón de una mirada.

 

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SEMANA 15

 

nací

 

Nací la víspera de San Martín,

tal vez por ello tiendo al sacrificio

de intentar versos entre vicio y vicio,

con besos y adjetivos por botín.

 

Prosélito de Ignacio y de Agustín.

Sobraban santos, faltaba novicio,

por lo tanto, ya nunca me desquicio

cuando me auguran fuego como fin.

 

A veces, acodado en el esplín,

puedo firmar con mi alma un armisticio

y sujeto a la pluma de la crin.

 

Aún tengo el corazón en ejercicio,

profuso, latituerto y andarín,

torpón… de enamorado vitalicio.

 

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SEMANA 16

 

noche

 

Busqué a su amparo siempre mis amores,

fue cómplice, maestra, compañera,

celestina dispuesta y lisonjera,

refugio de los días castradores.

 

Paraíso de locos soñadores,

un poco incomprendida... ¡Quién lo fuera!,

para poder vivir a tu manera

huyendo de acomodos interiores.

 

Y ahora tú, traidora resentida,

me dejas en la pútrida estacada

de la triste mañana, que me espanta.

 

Después de compartir toda una vida

te me has quedado, noche, atravesada

como un hueso letal en la garganta.

 

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SEMANA 17

 

versos adentro

 

Rebusqué sentimientos en mi pecho

para alcanzar el rol de ser humano.

Imposible milagro el que reclamo

y siempre se me niega por derecho.

 

Pues cómo puede un corazón maltrecho

acompasarse al ritmo de uno sano,

cómo versos afuera andar ufano

cuando versos adentro estoy deshecho.

 

Contemplé mi mirada en el espejo,

y me topé con ojos tan extraños,

tan opacos de noche y acritud

 

que me arrancan a tiras el pellejo.

Y mientras, la resaca de los años

va engolfando en el mar mi juventud.

 

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