Vía Crucis de Madrid

Este es un pequeño homenaje a mi ciudad:

 Un recorrido "crepuscular" y agridulce, a vuelapluma, con catorce paradas, catorce estaciones de la Línea 1 de Metro (la que pasaba por mi casa) de este Madrid de todos los demonios (que diría Jaime Gil de Biedma).

 

 

 

 NOTAS ACLARATORIAS con FOTOS e HIPERENLACES

 

I (Plaza de Castilla)

 

Los crepúsculos, como campanadas,

se esparcen por el aire sin piedad;

la noche pide paso y la ansiedad,

la magia y la pasión son destetadas.

 

Las hordas se abalanzan desbocadas

al gozo de cualquier atrocidad, 

y nunca importa el sexo ni la edad

si te has de doctorar en madrugadas.

 

Madrid acoge a reyes y mendigos,

y al diablo le dedica un monumento1,

que aquí dioses y diablos se tutean.

 

Nos muestra sin pudor sus mil ombligos

 y sus cuatro babeles2 de cemento.

Señores, mi Madrid: pasen y vean.

 

1. La Estatua del Ángel Caído, única en el mundo (que yo sepa).

2. Cuatro grandes rascacielos construidos recientemente uno al lado del otro.

 

II (Valdeacederas)

 

Los crepúsculos, como purgaciones,

le van abriendo pústulas al día,

el chulo pasa por comisaría

y el santo colecciona tentaciones.

 

Hay arsénico en todos los bombones

y un escorpión1 haciendo poesía.

Aquí la Luna2 cierra a mediodía

y Luis Candelas3 ronda los mesones.

 

Hay okupas de cubos de basura,

y banqueros que chapan en Rosales.

Con dos EMES4 metiéndote en cintura,

 

Capital de los vicios capitales,

tu negra y afilada dentadura

jamás presumirá de las cordales.

 

 

1. Verso Autobiográfico: Yo vivía en Valdeacederas y mi signo zodiacal es Escorpio.

2. La Luna era una discoteca afterhours, que abría de 3 a.m. hasta mediodía.

3. Luis Candelas, famoso bandido madrileño. En la zona de los mesones, atracan hoy con boquerones, tortillas y "champi" a los cándidos visitantes (dulce atraco al que yo me he prestado en múltiples ocasiones). Y en el Arco de Cuchilleros nos encontramos  Las cuevas de Luis Candelas.

4. La M-30 y la M-40 son los cinturones viales de Madrid.

 

 

III (Tetuán)

 

Los crepúsculos, como estalactitas,

se cuelgan sin rubor del cielo raso,

Madrid acoge el cáncer del ocaso

con sus galas y esplín cosmopolitas.

 

Supermán esnifando kriptonitas

se deja seducir por un payaso

y cambia el panteón de Halicarnaso

por crucero de lujo hasta Orcasitas1.

 

Profetas y videntes sin futuro

que trocan antifaz por la baraja

van dejando al incauto sin un duro.

 

Posa Goya desnudo ante una maja,

y un cóctel de Viagra con bromuro

te pone, te despone y te relaja.

 

 1. Orcasitas es un barrio periférico.

 

IV (Estrecho)

 

Los crepúsculos, como maletillas,

capean sin temor los contraluces,

se ven calvarios huérfanos de cruces

y un Estrecho sin Hércules ni orillas.

 

Hay chulos requebrando modistillas

y bandidos sin facas ni arcabuces.

Los siglos de Madrid si van de luces,

serán las de unas míseras bombillas.

 

Hay perfume de churros y entresijos,

un mayo fusilado por gabachos,

y un circo con raíces de hormigón1.

 

Unas gotas de anís en los botijos,

un exceso de goma en los mostachos

y un trallazo de absenta en el riñón.

 

 1. El circo Price. Era el único fijo, con edificio propio (no de carpa ocasional).

 

V (Alvarado)

 

Los crepúsculos, como cardenales,

le pinchan a la tarde moralina,

hay partido del siglo en Concha Espina1

y en todas las parroquias, saturnales.

 

Hay un último beso en los portales,

y el ciego, con la puta filipina,

se relevan en uso de la esquina,

que acoge sus afanes comerciales.

 

El rastro de una luz sanguinolenta

alumbra los descensos al erebo

de príncipes que buscan cenicienta.

 

Te venden papelinas de placebo,

el tormento y el éxtasis a cuenta

y un chute de caballo de recebo.

 

 1. Calle donde se encuentra el Estadio Santiago Bernabeu.

 

VI (Cuatro Caminos)

 

Los crepúsculos, como carabelas,

se alejan sobre el mar de los tejados.

Hay múltiples congresos de abogados

y un simposio de muertos sin esquelas.

 

La anorexia se exhibe en pasarelas;

los jóvenes remojan sus pecados

y navegan en pecios decorados,

de espuma de litrona por las velas.

 

Son Tres Cruces1, y Cuatro los Caminos

que mienten (pues son cinco) sin pudor2.

Vedetes perfumadas de alcanfor

 

se han ido a conquistar nuevos Molinos3.

Y en algunos garitos de etiqueta,

sólo se entra cambiando de chaqueta.

 

 

1. Calle del centro histórico madrileño, que sale a la Gran Vía.

2. Realmente son cinco las calles que salen de la Glorieta de Cuatro Caminos.

3. "El Molino" famoso cabaret.

 

VII (Ríos Rosas)

 

Los crepúsculos, como repelente,

ahuyentan las polillas de la pena,

el Manzanares1 sueña con el Sena

y el alcalde con ser el Presidente2.

 

Hay agua, azucarillos y aguardiente3,

la rubia, el boticario y la morena4,

mantones de Manila en la Verbena

y en las Ventas,5 seis toros y un valiente.

 

Hay crack y chocolates a la taza,

ganadores pidiendo la revancha

y un ateo exigiendo confesión.

 

Una triste figura en una plaza

con Sancho, su escudero, y una Mancha…

de herrumbre, que sangró su corazón6.

 

 

1. El "aprendiz de río" madrileño anhela ser un río de verdad como el Sena.

2. Alberto Ruiz Gallardón y sus ambiciones presidenciales.

3. Agua, azucarillos y aguardiente. Nombre de una famosa zarzuela de ambiente madrileño, con  libreto de Miguel Ramos Carrión y música de Federico Chueca.

4. Personajes de otra famosa zarzuela madrileñísima, "La verbena de la Paloma" con libreto de Ricardo de la Vega y música de  Tomás Bretón.

5. Las Ventas, la mayor y más famosa plaza de toros de Madrid.

6. El caballero de la Triste Figura y su escudero Sancho Panza tienen una estatua en la Plaza de España. Esculpidas en metal, de ahí que su Mancha, en Madrid, sea de herrumbre.

 

VIII (Iglesia)

 

Los crepúsculos, como esperma insano,

empreñan con su luto los balcones;

hay saldos de pañales con crespones

y el bien y el mal a sueldo de un manzano1.

 

Hay sueños al alcance de la mano

(de la mano repleta de millones).

Alí babás en paro y sus ladrones

hacen de boys por horas en Serrano2.

 

Hay sodomas cerradas por mejora,

hay círculos viciosos con salida

y academias de lujo y desconsuelo.

 

Loco Madrid de chotis y deshora,

bárbaro Foro3, altar de la Movida4,

largo pasillo que conduce al Cielo5.

 

 

1. El árbol de la ciencia del bien y del mal. Pudo ser un manzano, que coincide con el apellido del anterior alcalde: Álvarez del Manzano.

2. Serrano. Calle muy comercial del lujoso barrio de Salamanca.

3. Los castizos nombran a Madrid como el Foro.

4. La Movida fue un movimiento contracultural de los años 80, cuando era alcalde de Madrid el "Profesor" Tierno Galván.

5. Sobre el conocido dicho: "De Madrid al Cielo".

 

IX (Bilbao)

 

Los crepúsculos, como vaselina,

engrasan la aridez de la mañana;

no presume Madrid de una manzana

como hace su colega neoyorquina1.

 

Mas puede presumir de una Latina2,

de una griega3, de alguna Castellana4

y una fuente orgullosa donde mana

más sangre liberal que jacobina5.

 

Se llena el templo con los mercaderes,

el coso con las fieras de las gradas,

y el estadio con dioses de oropel.

 

Se busca novio a cambio de alfileres:

-San Antonio de las desesperadas,

consígueme uno bueno, honrado y fiel6.

 

 

1. Nueva York presume de su Gran Manzana.

2. Latina, barrio céntrico dedicado a Beatriz Galindo, llamada «la Latina», escritora y humanista, preceptora de la reina Isabel la Católica.

3. La Cibeles, emblema madrileño y lugar donde los hinchas del Real Madrid celebran los triunfos de su equipo.

4. El Paseo de la Castellana, la principal arteria Norte-Sur de Madrid.

5. La fuente de Neptuno

6. San Antonio de la Florida, a cuya ermita acuden las madrileñas solteras a meter la mano en una pila de alfileres, pues reza la leyenda que tantos cuantos saquen clavados en su mano, serán futuros novios.

 

X (Tribunal)

 

Los crepúsculos, como marejadas,

escupen a la tarde sus rencores;

se pierden esqueletos de pintores1

y la virginidad las divorciadas.

 

Se exigen invencibles las armadas,

se venden esperpentos y licores,

se cierran los hipódromos2, señores,

se oxidan las varitas de las hadas.

 

Tiene Madrid dolores de preparto,

un olor a castaña en Nochebuena,

un café con chinitas3, la kermés,

 

una Bombi4, un refrán, bragas de esparto,

y, emulando a la más famosa Cena,

también tiene Madrid su Lavapiés5.

 

 

1. Se buscó con afán y sin resultado los restos de Velázquez.

2. El Hipódromo de la Zarzuela, estuvo cerrado muchos años.

3. El Café de Chinitas es un famoso tablao flamenco.

4. La Bombilla  "La Bombi", parque cercano al Puente de los Franceses, en el oeste madrileño.

5. El barrio de Lavapiés, quizá el más castizo de Madrid.

 

XI (Gran Vía)

 

Los crepúsculos, como escapularios,

se cuelgan en el cuello del deseo,

la decencia se cita con Morfeo

y sale el colorín de los armarios.

 

Hoy hablan del amor los noticiarios:

Julieta y Pichi1 engañan a Romeo,

y se pintan, en pleno tiroteo,

las uñas de los pies los comisarios.

 

Hay un faro tan ciego como Homero2,

una Puerta de Hierro3 mal cerrada

y leones en bolas de Congreso4.

 

Chicote5 y su agasajo postinero,

una Casa de Campo desvirgada6

y dos torres que quieren darse un beso7.

 

 

1. Pichi, el nombre más característico del chulapo madrileño.

2. El Faro de la Moncloa, torre en el barrio monclovita. De faro sólo tiene la altura, ya que no la luz. Es ciego como Homero (el Ciego por antonomasia).

3. Puerta de Hierro, puerta a la salida de la carretera de La Coruña, (que está o estaba un poco desvencijada).

4. En la puerta del edificio del Congreso hay dos leones que descansan su zarpa sobre una bola de buen tamaño y que llevan los nombres de Daoíz y Velarde, héroes del dos de mayo.

5. Perico Chicote, prócer de la noche madrileña. El bar que lleva su nombre (ahora museo) acogía a la flor y nata de su época y quedó inmortalizado en el Chotis "Madrid" del maestro mejicano Agustín Lara.

6. La Casa de Campo es el mayor parque madrileño, ahora "desvirgado" por los múltiples "encuentros" (o encontronazos) que se dan en su espesura.

7. Las Torres Kío, en la Plaza de Castilla, tienden a juntarse en su extremo superior.

 

 

XII (Sol)

 

Los crepúsculos, como telarañas,

atrapan en su tela a la ciudad,

privándola de inútil claridad,

sembrándola de espléndidas cizañas.

 

Hay parcas empeñando las guadañas

en las cuevas del Monte de Piedad1;

hay yupis esnifando soledad

y el Metro agusanando sus entrañas.

 

Hay sangre de torero en su bandera2,

una ermita, una salve, una pradera,

ferias de abril dorando los otoños3.

 

Una diosa con un par de... leones4

y un oso que por falta de salmones

se conforma con pírricos madroños5.

 

1. El Monte de Piedad era la entidad oficial donde se

empeñaban los objetos de valor.

2. Por el fondo rojo de la bandera de la comunidad.          

3. A veces se ponían "en otoño" unos barracones para celebrar la famosa Feria sevillana aquí en la Capital.

4. La Cibeles (omnipresente).

5. La estatua del oso y el madroño, en la Puerta del Sol, es símbolo de la Capital.

 

 

 

XIII (Tirso de Molina)

 

Los crepúsculos, como banderillas,

perforan sin piedad su corazón,

y sangra por arterias de neón

la ciudad de las siete maravillas.

 

Hay restos de naufragio y jeringuillas

que esconden paraísos de ocasión;

un templo que ha perdido un faraón1

y Celia Cruz cantando en las Vistillas2.

 

Los locos de pasión y los suicidas

se ahorcan con las cintas de la Tuna

o se echan a volar del Vïaducto3.

 

Ruletas del Retiro4 pervertidas,

en un guiño fatal de la fortuna,

te obsequian un barquillo en usufructo.

 

1. El Templo de Debod en Rosales. Donado por Egipto a Madrid por su ayuda en la puesta a salvo de tesoros cuando se construyó la presa de Asuán.

2. Las Vistillas es un parque a la espalda del Palacio Real donde se celebran verbenas y bailongos.

3. El Viaducto de la calle Bailén era el trampolín preferido por los suicidas.

4. El Retiro es el más conocido parque madrileño. Allí se representaban comedias y autos sacramentales desde tiempos de Calderón. Había muchos barquilleros que por sus verdes veredas y con una ruleta metálica ofrecían sus barquillos a los paseantes (hoy es una especie en extinción, aunque con esto de la crisis...).

 

 

XIV (Antón Martín)

 

Los crepúsculos, como metadona,

engañan con su brillo de latón:

-Próximamente aquí, en este salón,

políticos con rastros de persona.

 

Hay pechos que amamantan silicona,

sotanas encubriendo una erección,

un museo regalo del Barón1,

y el violador del barrio promociona.

 

Un Pirulí2 que nunca se ha chupado,

enhiesto surtidor de ondas hertzianas3,

hiere de muerte al sol de las mañanas.

 

Hay cien mil japoneses en el Prado4

y el doble haciendo cola en Recoletos5.

Hoy rifan "los tramposos": ¿quié boletos?6

 

1.  El museo Thyssen-Bornemisza, sus obras fueron donadas por el barón von Thyssen.

2.  La torre de TVE, en el barrio de la Estrella, es conocida como el Pirulí.

3.  El comienzo de este verso se lo he pedido "prestado" a Gerardo Diego.

4. El Museo del Prado, la mayor pinacoteca del mundo, donde siempre se puede ver grandes colas de japoneses en la entrada.

5. El Paseo de Recoletos, eje cultural (probablemente, el más importante del mundo, donde están El Prado, El Reina Sofía y el Thyssen.

6. "Los tramposos" es una película de culto sobre los pícaros madrileños de la postguerra. Tony Leblanc y Antonio Ozores rifan un "Haiga" (coche lujoso que, por supuesto, no es suyo) entre los viandantes.

 

Manolo Berriatúa  

Madrid, Diciembre de 2008

 

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